Cavernícolas modernos

Hola, soy Ruy.

Hoy decidí tomarme un descanso no merecido del estudio y me fui a caminar al parque que, como todo domingo, está llenísimo de gente que tiene que elegir entre tomar mate ahí o rajarse un tiro en su casa. Sí, donde vivo puede llegar a ser bastante deprimente.

Después de un disco completo de “Years and Years” vuelvo a casa, estaciono en la entrada y el vecino se asoma a ver quién llegó. Agradezco que la casa esté vacía y me decido por sentarme a escribir. Abro la ventana para que entre aire fresco y noto que en el barrio, en alguna casa de por acá cerca, están ensayando una versión super precaria de “A las nueve” de No Te Va A Gustar, así que, acompañado de esa batería a destiempo y de ese cantante de pueblo hundido, les comparto esto.

Principalmente me dediqué a ir descifrando los rostros de las personas que me iba cruzando. De la pareja de cincuentones que sale a trotar y termina caminando, de los viejos que se llevan reposeras al parque y se instalan a tomar mate toda la tarde, de las dos pibitas que salen a andar en rollers pero que pasan tres veces por la misma zona, de la señora con el pelo bañado en tintura colorada y estático como una esponja de baño, y otros casos similares.

Reparé en la diversidad de personalidades que, aún en este pueblito de segunda, rondan como las ánimas en la Comala de Pedro Páramo, siempre despiertas, siempre expectantes. Noté entonces cierta diferencia que se va gestando en las generaciones y caí en la cuenta que estoy siendo parte de un cambio gigantesco del que se va a hablar en un par de años, pero que por ahora lo vivimos sin más, indiferentes.

Verán, para hablar un poco del tema en cuestión, primero tengo que dejar por sentado algo; Argentina es, por excelencia, un país católico y, a pesar de que se fueron dando cambios a niveles culturales y sociales, todavía lo tiene impregnado hasta la médula. Y no es el catolicismo el tema en cuestión, si no la gigantesca bolsa de arpillera que arrastra hace años.

El catolicismo me dejó muchas enseñanzas, egresado de un colegio de monjas puedo afirmarlo, pero también me trasladó varios estigmas sociales. Dependiendo del sexo biológico con el que hayas nacido, tenés un menú de posibilidades para elegir que te va a condicionar bastante, más en un pueblo tan cerrado y ortodoxo como es este.

Si naciste hombre no podés usar el pelo largo, ropa demasiado llamativa, aritos o perforaciones, maquillaje o el color rosado. En el caso de mujeres, cosas similares, solo que ellas tienen que vivir con la pesada carga de haber nacido mujer (como si fuese culpa de ella) y es su deber vivir a la sombra del sexo opuesto. Básicamente, mierda para levantar en pala, eso es.

Si bien cada año estamos mejor y cada vez son más los y las jóvenes que se atreven a romper con estos estúpidos paradigmas, todavía tenemos que vivir comiéndonos comentarios destructivos y pasando malos tragos, tanto en las redes sociales como en persona.

Las decisiones que uno toma sobre su cuerpo, son de uno y de nadie más. Hoy tengo ocho tatuajes y posiblemente en el futuro me siga haciendo. En los comienzos recuerdo que mi vieja odiaba que nos tatuemos (mis hermanos tienen más) pero con el tiempo lo fue aceptando. O más bien se terminó rindiendo (Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma, supongo). Siempre pensé lo mismo: ¿es acaso un dibujo de color en la piel un condicionante? ¿Cuántas veces habré escuchado que, para cierto laburo, no contratan a un pibe con tatuajes o que asocian los tatuajes con la delincuencia? ¿Acaso el decidir hacerme un dibujito de mierda en el brazo acorta mi capacidad de raciocinio? ¿Dejo de poder hacer cosas o de pensar con claridad? Porque, por más absurdo que suene esto, hay gente que sí lo piensa. En el mundo estamos todos un poco locos, aunque algunos se van a extremos ficcionales.

También me acuerdo que los tatuajes tienen orígenes ancestrales; ya los egipcios se tatuaban con clavos de madera y pigmentos, lo mismo los vikingos, a quienes tanto vemos en esa tan aclamada serie de Netflix, con sus protagonistas tatuados hasta en la cabeza. Parece que todo esto lo terminamos olvidando cuando tu hijo cae con una letra china en la muñeca. ¿Quién está equivocado? ¿Existen partes equivocadas en casos como estos? ¿Hasta cuando se van a meter en lo que me haga o no en este envase con fecha de caducidad?

Sostengo (y voy a sostener siempre) que cada uno es libre de hacer de su culo un florero. Si a vos no te gusta el pelo de colores, no te lo haces y listo, nadie te va a obligar a hacer lo contrario. Pero eso no te da el derecho de andar a boca tendida soltando sinsentidos. Y más todavía si no se corresponde a tu religión o tu forma de vida. Pensá que la sociedad está construida en base a relaciones y personas diversas y que, mientras yo me hago un tatuaje de mierda, otro está violando a una piba o matando a su pareja. Fijémonos donde ponemos el ojo y dónde está el verdadero enemigo de la novela.

Me da la sensación de que estoy inmerso en un manojo de conformistas. La gente ya no defiende un ideal si no que ataca al ideal contrario. Es muy extraño, es como que andan con mucho odio contenido y ganas de pelear, y si bien a veces la solución la tienen a la palma de la mano, hacen ojo ciego y siguen con lo suyo, metiéndose en vidas ajenas, opinando sobre otros y alimentándose de los demás.

Cerrando, me pasé toda la tarde viendo como la gente se comporta frente al resto. Hay algunos que todo les chupa un huevo y otros que todavía no. Hay un grupo que se la pasa tirando veneno en los grupos de Facebook, opinando de si Jimena Barón se hizo o no “respetar como mujer” al subir una foto en bikini a su cuenta de Instagram o si tal juez hizo bien en dejar en libertad a tal preso político.

Dejate de joder, Graciela, nadie lee tus comentarios en las noticias del diario.

Por consecuente, llegué a algunas conclusiones.

  1. Me sigue importando lo que piensa el resto.
  2. Todos necesitan ir al psicólogo (Yo incluido)
  3. No le debo nada a nadie, nunca lo hice.

Me parece que ya estamos grandes.

Besitos, besitos, chau, chau.

Ruy Hanmse

Anuncios

4 Comentarios »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s