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Rigor Mortis

Encuentran el cuerpo de un hombre tirado en la vereda a plena luz del día. El problema comienza cuando deciden subirlo a la ambulancia, pero el difunto es tan pesado que ni los enfermeros ni nadie son capaces de moverlo.

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Se lo prometo, señor juez.

En todo el tiempo que estuve en el semáforo no vi que la chica abra la boca para decir ni “mú”. Entonces algo me resultó extraño. Mi cerebro, ahora pendiente de la situación, comenzó a maquinar las cosas más terribles.